Sofrito de Tomate

Rapido y Sencillo

Para preparar un sencillo sofrito de tomate necesitamos tres ingredientes: tomate frito, cebolla y aceite.

Comenzamos calentando en una sartén un buen chorro de aceite a fuego medio. Mientras tanto picamos la cebolla bien fino, en daditos pequeños. Opcionalmente podemos picar un ajo también en láminas finas. Echamos la cebolla en el fuego con el ajo y dejamos que se cocine suavemente. Dejamos que se sofría bien, hasta que quede casi transparente. Cuidado con el ajo, si se quema dará un sabor amargo al sofrito.

Cuando  este lista la cebolla echamos tomate frito. También vale tomate triturado. Un consejo, comprad un tomate frito bueno, a ser posible con aceite de oliva, la diferencia se nota, y sobretodo en un plato con tan pocos condimentos.  Removemos el aceite con la cebolla y el tomate hasta dejarlo homogéneo, y dejamos el fuego suave que vaya haciéndose poco a poco. A este paso se le llama coloquialmente entre abuelas: “deja que el tomate haga chup-chup”.

Depende del tomate es posible que haya que echarle algo de sal, y si es casero una pizca de azúcar. Azúuuucar? Si, azúcar, el tomate es amargo, y la manera de neutralizarlo es añadiendo ingredientes dulces: cebolla picada, zanahoria o azúcar por ejemplo.

El Toque

El sofrito básico de tres ingredientes se puede mejorar fácilmente dándole un par de toques. El toque básico es el laurel, si estas preparando un arroz a al cubana, échale una hojita de laurel al sofrito junto con el tomate y veras que cambio. Este toque queda muy bien con recetas mas bien campestres, un tomate para unos cangrejos de río, para los caracoles, para echar encima de un pollo asado del día anterior, … Para todas estas recetas podemos probar añadiendo albahaca, oregano, tomillo, hinojo, cualquier hierba que tengamos por casa hasta encontrar el punto que más nos guste. La clave es probar cosas nuevas hasta encontrar la mezcla ideal para cada plato.

El vino blanco es una manera de hacer que la salsa quede mas fina a la par que le da un sabor especial. Ideal si queremos terminar de cocer unos gnoccis, o unos dados de pollo que se nos hayan quedado algo secos.

También podemos cocer algo de pasta, por ejemplo unos espaguetis, y hacer una bolognesa si mezclamos la cebolla con carne picada. Y si somos vegetarianos podemos juntar calabacín o berenjenas (o ambas) con la cebolla y hacer un sofrito espectacular, que convierte la pasta en plato único, estupendo para llevar en el tupper al trabajo.

Y por último, la estrella de la casa: Sofrito básico + jamón + laurel + nata = la madre de las salsas para unos mejillones. Picamos el jamón y los echamos después del tomate junto con el laurel. Damos unas vueltas y añadimos un poco de nata. Unas vueltas mas y echamos los mejillones dentro, si están cocidos al natural en su jugo, y viene el jugo en el paquete, añadidlo tambien, le da un toque de mar para chuparse los dedos. La última sugerencia para este plato, comprad un pan bueno, lo vais a necesitar para untar todo el sofrito

 

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