Pasta a la ratatá

Hoy a peticion de Raquisita vamos con una receta vegetariana. No os asusteis los carnófagos como yo, que pondre comentarios donde podamos incluir algún ingrediente cárnico que calme nuestras ansias proteínicas. La he llamado pasta a la ratatá porque lleva una salsa que podriamos considerar una variante de la ratatouille, pero cambiando un par de cosas y dandoles un «toke Iker».



Para preparar esta receta vamos a necesitar los siguientes ingredientes, recordad que yo preparo para dos:

  • Una cebolla mediana
  • Ajo, un par de dientes
  • 1/2 calabacín pequeño
  • 1/2 berenjena
  • pimiento rojo o verde o amarillo, al gusto de cada uno
  • salsa de tomate, mejor si es de la abuela
  • un poco de tomillo, orégano, romero o laurel. De lo que tengamos
  • Aceite
  • Bacon, jamon o salchicas para los carnófagos
  • Pasta

Dejo abierto el tema de la pasta. Como ya sabeis hay entre 37 y 89 Teratipos de pasta, los italianos son muy suyos y dependiendo de con que forma, tamaño y día de la semana la corten le ponen un nombre diferente. Yo hago plato único, por loque intento utilizar algun tipo de pasta consistente, generalmente rellena de algun queso (a mi pesar), o de ternera. Pero si quereis daros un capricho hay tiendas que venden pastas rellenas estupendas, una de gorgonzola y berenjena que vi el otro dia le quedaría genial a la receta. Insisto, vale cualquier tipo de pasta, si quereis usar spagetis, adelante, que está coj….. de todos modos.

Una vez aclarado este punto procedamos a cocinar. Nos lavamos las zarpas lo primero, que no se le olvide a nadie. Seguidamente lavamos las verduras y las dejamos que se sequen un poquillo. Nos ponemos a trabajar con la cebolla. La picamos estilo juliana, que no quede en cachos diminutos, pero si son finitos mejor. El que no le tenga mucho cariño, si quiere puede picarla fino, asi se mezcla con el resto de ingredientes. Es una forma de auto-obligarnos a comer verduritas.

Ponemos a pochar al cebolla a fuego medio-alto en una sarten mediana, con paciencia, hasta que quede transaparente. Mientras tanto avanzamos con el ajo cortándolo en láminas y lo añadimos a la cebolla. Cortamos dos rodajas o tres de pimiento y las picamos fino, también las añadimos a la cebolla para que valla dandole un toque colorado. Echamos una pizca de sal.

A continuación picamos el calabacín. Empezamos haciendo rodajas de aproximadamente medio centímetro, despues cortamos las rodajas en cuatro partes, algo más si el calabacín fuese muy grueso. Repetimos la operación con la berenjena haciendo los trozos menores que los del calabacín. Añadimos al fuego las verduras y las sazonamos. Para sazonar echamos primero la sal, después algo de pimienta negra si tenemos, y las hierbas que hayamos escogido, reservando el laurel. Yo personalmente echo orégano y tomillo, más orégano que tomillo, pero me gustaría hacer la prueba un día con romero. Dejamos que se cocinen todas las verduras juntas. Estarán listas cuando el calabacín y la berejena queden blanditos.

Toque cárnico

Podemos añadir unos trozos de bacon o salchicha antes del calabacín y la berenjena, le dará esa dosis de proteínas que estais buscando y si el ingrediente es bueno le dará vuestro toque personal al plato. Cuidado con la sal del bacon, no os paseis después, que esta carne ya lleva la suya y luego es fácil que nos quede salado el plato. Si quereis echarle unos taquitos de jamón mejor echarlos hacia el final para que no queden tan duros, y, lo mismo, cuidado con la sal.

Por último sólo nos queda echar la salsa de tomate y añadirle el laurel. Con media hoja vale, que lleva muchas hierbas. Si es un tomate casero mejor que mejor, si no nos conformaremos con el del super, pero por favor, no intenteis hacerlo con esos seudo-tomates que parecen ketchup aguachado. Para los que gocen del privilegio de tener tomate «de la abuela», recordaros que normalmente este tomate es amargo, con lo que hay que añadirle, además de su propia sal, una pizca de azucar. Empezad con un poco de cada, y probad sin miedo hasta encontrar «él» punto que os gusta. Otro toque guay para este plato es echarle un poco de vino blanco y dejar que el tomate haga chup-chup un rato.

Esta salsa de por si se puede utilizar con casi cualquier guarnición: arroz blanco, patatas cocidas o asadas, pastas, en una lasagna, con albondigas, con almondigas, … Pero en este capítulo no os diré como hervir pasta, o hacer un arroz blanco, que si no me quedo sin ideas para otros post-s.

Saludos Raquisita, a disfrutar con la receta, y prometo añadir fotos la próxima vez.

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